Capplannetta y el cuervo negro

Posted on 23:30


Siempre le seguía una incómoda sombra negra, no le dejaba tener un momento de paz, él creía que esa era la sombra alargada de Caín. Los ancianos del lugar lo llamaban El cuervo negro, ya que era una sombra  negra, tenía la forma y la apariencia de un pájaro negro, que a todas partes le acompañaba. Volvió a su lugar de origen después de los años, y allí se encontró con vecinos ahora ancianos, con compañeros de la escuela primaria, con primos, y gente que era parte de su familia, y todos veían en él esa sombra negra. No gozaba de amistades en ninguna parte, la gente lo rehuía y sus padres, ya mayores, lo querían pero también veían en él esa especie de malditismo que le seguía por doquier. Muchas veces pensó en hacerse ermitaño, en vivir de los frutos que le diera la tierra, en beber del agua del pozo, yo mismo me lo encontré en el bosque aledaño a la aldea. Tenía cara de malo, aunque no era maldad lo que brotaba de su silencio, creaba su mirar una oscuridad temible y una cierta desconfianza, como un animal salvaje, como una fiera encerrada en una jaula por su rabia, que amedrentaba. Cuando hablaban los vecinos del lugar decían: -Dejadle, el solo se marcha con su huracán de pájaros. Y tenían razón, él solo caminaba con pensamientos alados que volaban por su escasa luz mental. Yo también lo vi. Era negritud la sombra que emanaba de su espíritu. 

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