Capplannetta y una curiosa realidad

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Recuerdo que cuando era un pipiolo de 17 años, allá por los noventa, el hachís que se fumaba en España era malísimo, y si subías para el norte aún era peor (salvo en Amsterdam, claro). Lo llamaban “apaleado”, era la manera gráfica de denominar así la última sacudida a la rama de la planta para sacarle el polen. Recuerdo que bajé por esos años a Melilla y allí sí  tenían buen hachís, pero claro, estaba el Estrecho de Gibraltar en medio. Mucha gente se queja de que los marroquíes se llevan las ayudas del estado, que cada vez hay más, y que nos van a invadir y que los hay también ladrones. Yo no sé, el caso es que desde que vienen los marroquíes en España se fuma el mejor hachís de Europa. Yo ya no fumo, pero el que fume debe saber que eso es parte de la globalización y en parte por la inmigración que vivimos en el mundo, también pasa con las drogas duras, se han devaluado. Yo prefiero estar al margen de ese mundo, es un mundo de falsa amistad, está tan  podrido o más que el dinero. Yo cuando fumaba me ponía muy colocado, el caso es que se me notaba bastante que iba fumado. No pretendo dar el coñazo, todos sabemos lo perjudiciales que son las drogas y lo mal que sientan a según qué naturalezas. Intenten ser felices al natural porque si te pasas te pesará. Quizá la inmigración haya traído gente de otros países, esta gente puede ser “mala” alguna, también habrá que sea buena, yo no soy nadie para juzgar pero c’est la vie. 

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