Capplannetta ante la baba del asco

Posted on 5:51

Hay momentos que las balaceras son puro sortilegio de muerte, y caen, como en un pelotón de fusilamiento, los condenados a muerte. Hay momentos que contamos nuestros muertos con plomos empecinados que buscan la sangre de la juventud más fructífera. Los muertos de las cunetas, ¿a quiénes se los endosamos? O bien a los buitres negros, carroña que huele a abubillas, o mejor buscarlos con un zahorí espiritista, porque ¿donde están los huesos? .¿Qué clase de osamenta pisamos en el mundo?  No quiero que me entierren bajo un platanero. O quizá, no quiero que me quemen como purga, hay momentos que han de morir muchachos jóvenes y guapos en la tarde-noche, así, sin esperarlo. Anaranjadas crines tienen los caballos blancos. Aunque se descubren las derrotas en el lamento de madres exhaustas. No, no soy hombre que lleva pistola, no me gustan los sueños de pólvora, mejor hacemos una fiesta entre abundancia y sanas costumbres. ¿Para qué tanto tiro en la nuca? ¿Para qué les sirve dar muerte, si la idea es libre y se reproduce en las mentes más lúcidas de mis muchachos de extrarradio? La semilla que planten en el pueblo libre, para el pueblo será lo que se levante y viene hacia ellos con la mano alzada, quién golpea primero gana, pero y sí te golpean por la espalda, o entre cinco ceporros te patean, la humillación es un pie que pisa tu frente mientras los demás te apalean a su gusto, aunque eso sea cosa de taberneros rancios e interesados. 

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