Capplannetta y la tumba de los mitos

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Después de los mártires del rock muertos a la edad de veintisiete años que dejó su poso de estrellas en la memoria colectiva de los carcas como yo, pues ya no hay mitos como los de antes, en realidad ya no hay mitos. El glamour de las estrellas del rock, del pop o del soul ha llegado a su fin. Ni Marilyn Monroe interesa ya, los mitómanos se han extinguido y una plaga de milenials nos hunde bajo sus costumbres nuevas. Se perforan, se tatúan y se hacen el harakiri mientras siguen a mitos Manga dibujados en píxeles romanticones y se hacen otakus, o lo que es peor, hikikomoris como egos influyentes de Peters Pans sin Campanillas. Los mitos de ahora son epopeyas japonesas de samurais rosas y con la cara amarillenta debido al mísero sol que toman. Las gestas épicas de los Anime embelesan a estos chicos de hoy. La mitomanía se esfumó con Amy Winehouse y ya David Bowie murió de viejo. Porque está claro que los mitos han de morir jóvenes y dejar un atractivo cadáver. Las pegatinas, y la cultura pop, ha sido suplantada por el copy and paste, y los cantautores mueren viejos y con garraspera. La eternidad de los mitos ha sido devorada en unos minutos. Las migas y demás pelusa se ha arrinconado entre el roúter y la antena colectiva. Ya no creemos nada más que en las empalagosas historias Disney y en los preámbulos de la era de las epidemias pangeistas, ahora se remplazan la moda de accesorios por la moda de las mascarillas a juego, o aún peor, en los pormenores chovinistas de unos cavernícolas que rehúyen del arte rupestre para convertirlo en arte de la aventura de los parques temáticos y los conciertos con distancia de seguridad, nos invaden las máscaras, la medicina biológica hace furor, los chinos siguen subiendo mientras compran lingotes de oro e inventan coches eléctricos, el único lugar respetable serán los ebooks, y las vacunas contra el coronavirus serán una panacea a la que los pobres del mundo no tendremos derecho, Hollywood exhibirá series y miniseries como influjo a tanta parsimonia porque el bostezo de la mala diversión se reemplazará por sueños de oropel, papel couché y monigotes del star system. 

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