Capplannetta y las excusas idiotas

Posted on 19:18



Desde el verano hace que no me leo un libro. Y además, he comprado varios libros, y alguno que me han regalado, y no me dan ganas de leer ninguno. Sólo hago que tomar café, dormir, comer y fumar mientras escucho música. Ando por las redes sociales cabizbajo viendo cómo los demás reseñan sus libros o los que han leído y yo leo las reseñas quedándome a dos velas con cara de “yo no fui”. Y la verdad es que no me apetece leer nada, no porque no me guste, sino porque me levanto tarde y tengo poca luz diurna, ya sé que es una excusa más, que existen lámparas y yo las tengo, lo que no tengo es ganas, no me concentro. Y mientras tanto acudo a excusas idiotas en lugar de decir la verdad. El otro día recibí desde Bilbao un libro sobre Camarón de la Isla, ya no había excusas, sin embargo, a sabiendas de que me encanta Camarón y me encanta la música solamente me leí la contraportada. El otro día el amigo bilbaíno que me mandó el libro me preguntó si ya había empezado y le di una excusa tan idiota y torpe que mi amigo de Bilbao flipó en colores. No sé qué me ocurre, pero estoy siempre recordando mi juventud repleta de errores y escuchando a la vez músicas que me trasladan a tiempos pasados, escribo alguna cosa que se me ocurre, y mientras bebo café como un cosaco. Hay momentos que vuelo por las habitaciones del piso. Y leer es agradable porque te evades, te abstraes, te incita a vivir, a tener cosas de las que hablar con el amigo bilbaíno, pero no me motiva. Ando sumergido en una cápsula del tiempo donde las cosas son muy distintas a cómo las veo ahora. Escribir, sí escribo. Quizá demasiado. Estoy totalmente abducido por el pasado remoto, ya que me persigue por los rincones de casa como un mendigo que tiene hambre de no sé qué cosa. Trato de adivinar el que, pero siempre llego al mismo punto de partida: el pasado es lo único que no se puede cambiar, pues vivamos el presente. Y sí, debo empezar por el libro de Camarón de la Isla, es gran parte de mi pasado, una enorme parte, cabe decir. Empezaré mañana mismo, no a leer, sino a vivir el presente ya. 

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