Capplannetta necesita a Capplannetta

Posted on 16:51



Alguna vez me pueden haber oído decir o escribir en negro sobre blanco que la juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo. No sé, quizá lo haya dicho otra persona, o lo escuchara yo en algún lugar. Ahora creo que es una equivocación. Ya que la juventud debería ser eterna. Porque envejecer, morir, estas son las dimensiones del teatro. Como dejó dicho Jaime Gil de Biedma. No me parece muy interesante el argumento. La juventud. Dichoso el que la posea. Porque es el verdadero elixir de la vida. La madurez pesa mientras pasa, y cada vez pesa más. Pero con la juventud logras metas imposibles. Cierto es que la acompaña, no sé si decir inocencia e ignorancia, pero las dos valen. La juventud es empezar por el postre. Ese postre delicioso que no quieres que se lo coma otro, verdaderamente la juventud es en parte egoísta, pero todo se perdona, menos la ignominia de hacerle daño a alguien, y que ese alguien no quede maltrecho. Porque la juventud es euforia por vivir y probarlo todo, pero deseas probar y probar, pero nadie habla de la experiencia, ya que casi siempre es mala y traicionera. Capplannetta necesita de Capplannetta porque no quiere ser Casimiro Oquedo Medrado, no porque sienta complejo de parentesco, que no es el caso, Capplannetta desea ser otro y cuando llega a la madurez su yo interior se ha fugado en el tiempo, y ya de adulto lo aborrece, o aún peor, no lo conoce. Y no lo conoce porque ya no quiere recordar quien fue. Le molesta quien fue en su juventud y le avergüenza que lo tomen como poeta. Porque el hecho de ser poeta está podrido por parte de los que lo vieron ser parte de otra cosa. 


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